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Jueves, 26-01-2012
La Obsesión por lo sano puede ser dañina

Los afectados por la ortorexia vigilan de manera exhaustiva los ingredientes de todo lo que ingieren.
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Los comportamientos extremos son a menudo contraproducentes. Si preocuparse por la propia salud entra dentro de los límites de lo razonable, hacerlo de manera obsesiva es uno de los síntomas de la ortorexia.
Según explica María Isabel Yagüe Lobo, miembro de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, la citada dolencia puede definirse como la “preocupación u obsesión extrema por los alimentos pretendidamente saludables y exentos de contaminantes”.
Quienes padecen de dicho trastorno “se preocupan más por la calidad de los alimentos que por el placer de comer. De hecho, la comida es el centro de sus pensamientos y de su vida”, señala la dietista y nutricionista.
Asimismo, los afectados por la ortorexia vigilan de manera exhaustiva los ingredientes de todo lo que ingieren. Tanto es así que sienten “fobia a realizar comidas fuera de casa por no poder controlar los componentes de los alimentos que consumen”, indica la especialista.
Las personas con esa dolencia necesitan planificar las comidas y saber lo que comen para sentirse seguros y tranquilos. Su obsesión por comer sano les conduce a preocuparse “por la forma de preparar la comida y por los recipientes en los que se cocina”, precisa Yagüe, quien destacó además que suelen presentar temores hipocondríacos.
Yagüe aclara que el 50 % de la energía que ingiere un adulto sano debe proceder de los hidratos de carbono, entre el 12 y el 15 % de las proteínas y sobre el 30 o 35 % de las grasas. Las cantidades diarias orientativas (CDO), presentes en el etiquetado de muchos alimentos, pretenden ser una herramienta para que el consumidor haga elecciones saludables a la hora de llenar la cesta de la compra. Pero “no son objetivos a cumplir, sino una guía de referencia”, subraya la especialista.
El problema
El aislamiento social de estas personas en reuniones gastronómicas es notorio. Se distancian de amigos y familiares, pues todo su mundo gira en torno a sus estrictas normas sobre la comida. Dicho aislamiento puede suponer una falta de satisfacciones afectivas, lo que conduce a una preocupación aún mayor por la comida, manifestó María Isabel Yagüe Lobo.
Lo ideal
Las personas que padecen ortorexia deben recibir ayuda psicológica para restar la excesiva importancia que le dan a la comida. Generalmente, la prevalencia de la citada dolencia es mayor entre las personas muy estrictas, controladoras y exigentes tanto consigo mismas como con los demás, afirmó María Isabel Yagüe.
Por otro lado
Una persona con ortorexia, que no excluya ningún grupo de alimentos, puede llevar una alimentación saludable desde el punto de vista nutricional. En este caso, el problema radica en el comportamiento que manifiesta frente al acto de comer. Se trata de una cuestión psicológica.
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